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Las planillas no mienten y el bolsillo mucho menos. Mientras los precios de la canasta básica corren a velocidad de Fórmula 1, el sueldo de los trabajadores de la educación en San Luis viene a paso de hombre. La brecha entre lo que un docente gana y lo que necesita para no ser pobre se ha transformado en un abismo que la gestión del Gobernador Claudio Poggi pretende tapar con retórica.

Desde la UTEP-SL vienen denunciando sistemáticamente esta masacre silenciosa del poder adquisitivo. No se trata solo de un gráfico que sube o baja; se trata de compañeros que, después de cumplir sus horas frente al aula, tienen que hacer malabares para pagar el alquiler o la boleta de luz. La inflación no es un fenómeno abstracto, es un ladrón que entra todos los meses a la casa del laburante.

En CodigoP mantenemos nuestra línea: ni el silencio sumiso del cordero, ni el rugido impostado de quienes no conocen la realidad del aula. Estamos para reflejar la lucha de la UTEP-SL porque es una lucha genuina por la dignidad. Cuando el salario se pulveriza, lo que se pone en riesgo es la sustentabilidad misma del sistema educativo.

¿Cómo se le exige compromiso a un docente que está pensando en qué gasto recortar mañana? Los números que maneja el Chino Peralta son una cachetada a la indiferencia. Si el salario no se recupera de manera urgente frente a la inflación, la "prioridad educativa" no es más que un eslogan vacío de contenido.

La realidad en datos La comparativa es demoledora: el costo de vida se disparó mientras los haberes quedaron anclados a escasos ajustes que siempre llegan tarde. Desde la UTEP-SL la postura es clara: la dignidad del trabajador es el límite. Y desde este medio, vamos a seguir dándole voz a esa realidad, por más que a algunos les moleste el ruido de la verdad.

Autor: admin

Fuente: UTEP-SL