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Este 1° de mayo nos agarra con el corazón apretado. No te voy a mentir: estamos viviendo un momento de mierda. Lo sentimos en el cuerpo cada vez que vamos al súper y las góndolas nos devuelven un cachetazo; lo sentimos en cada familia que hace malabares imposibles para que sus pibes sigan en la escuela, y lo sentimos en quienes laburan doce horas por día solo para ver cómo su esfuerzo se vuelve humo entre los dedos.

Nos quieren hacer creer que somos un número, una "variable de ajuste" o un gasto que hay que podar. Pero se olvidan de algo fundamental: detrás de cada número hay una vida, una familia y una historia de lucha.

Nuestra historia es nuestra fuerza

A pesar de este presente oscuro, no nos pueden quitar quiénes somos. Las y los trabajadores somos la columna que sostiene este país. Somos las manos que enseñan, las que curan, las que manejan, las que limpian y las que producen.

Hace un tiempo, cuando recién arrancábamos con Ni Leones Ni Corderos, grabé una editorial que hoy me golpea de nuevo en el pecho. Hablaba de esa "odisea diaria", de ese viaje eterno en bondi y de la resiliencia que nos define. En ese momento ya se veía venir que la mano venía dura, y hoy te invito a que la vuelvas a ver, no para deprimirte, sino para que recuerdes que tu esfuerzo tiene un valor sagrado.

"No estamos solos, estamos juntos. Lo vimos en el orgullo de quienes hace poco levantaron, ladrillo a ladrillo, una sede propia con el esfuerzo de cada aporte genuino, demostrando que la organización es el único refugio que nos queda. Lo sentimos en el grito federal que recorre el país, ese que dice clarito que no hay número macroeconómico que valga si se paga con el hambre en la mesa de las familias. Esa es la realidad que nos identifica: la de no achicarnos nunca, ni ante el poder ni ante la crisis, porque la dignidad de quienes laburan no tiene precio.

Un abrazo a la resistencia invisible

A vos, que hoy sentís que el cuerpo no te da más; a quienes le ponen el hombro al laburo y al cuidado de la casa sin que nadie les dé las gracias: este mensaje es para decirles que no son invisibles.

Y sobre todo, un abrazo con el alma a quienes hoy son laburantes sin laburo. A ustedes, que se gastan la suela caminando la calle, que se despiertan con la angustia de no saber cómo seguir pero se inventan una changa de la nada para parar la olla. Ese esfuerzo, el de buscar dignidad donde parece que no la hay, es el laburo más pesado y valiente de todos. No bajen los brazos por nada del mundo, porque su bronca masticada y esa voluntad de no rendirse son lo único que todavía mantiene a este país respirando.

En CodigoP elegimos esta posición: la de estar al lado del laburante siempre. No somos leones que rugen desde un pedestal ni corderos que agachan la cabeza. Somos trabajadores y trabajadoras que, aunque estemos en el medio de una tormenta de mierda, sabemos que el sol solo va a salir si seguimos empujando juntos.

¡Feliz día para quienes no se rinden nunca! Nuestra dignidad es el motor de la historia.

Autor: admin

Fuente: Redacción CodigoP.