Escuchar artículo

Mientras los precios vuelan y la inflación se come el plato de comida de las familias sanluiseñas, el sector docente mira sus recibos de sueldo y el espejo les devuelve la imagen de un pasado que no termina de irse. "Estamos igual que hace 25 años", disparó Peralta, y la frase resuena con la fuerza de un cachetazo a la desidia política.

La lucha no se delega

El reclamo por la recomposición salarial no es solo por unos pesos más; es por la dignidad de quienes tienen en sus manos el futuro de nuestra provincia. El poder adquisitivo está en terapia intensiva, erosionado por un modelo que parece haberse olvidado de que, sin docentes valorados, no hay educación posible.

Peralta no se guardó nada y convocó a toda la comunidad educativa a dejar la tibieza de lado. El llamado a la acción es claro: afiliados, delegados y docentes de todos los rincones de San Luis están llamados a plantar bandera.

"No es momento de mirar para el costado, es momento de que nos encuentren unidos, en la calle y en cada espacio de lucha, reclamando lo que nos corresponde", parece ser el espíritu que impulsa esta convocatoria.

¿Hasta cuándo?

Desde Código P nos preguntamos: ¿quién se hace cargo de este descalabro? La educación es el pilar de cualquier sociedad que quiera progresar, pero en San Luis, a los pilares los están dejando sin cimientos. El deterioro del poder adquisitivo no es un dato menor, es la crónica anunciada de un sistema que está perdiendo a sus mejores hombres y mujeres por falta de reconocimiento.

El "Chino" Peralta puso el dedo en la llaga. Ahora, la pelota está en la cancha de los docentes. La épica de la lucha colectiva es la única herramienta que queda cuando las promesas se las lleva el viento y el sueldo no llega a fin de mes.

La calle, el aula y la conciencia son los escenarios de esta batalla. San Luis está en movimiento, y la lucha docente promete ser el termómetro de una provincia que se cansó de ser espectadora de su propia decadencia.

Autor: admin

Fuente: UTEP-SL